Política

Sanciones para Fiestas Clandestinas

Recientemente se ha puesto sobre la mesa una propuesta por parte del intendente de Cóbano, quien ha hecho un llamado a la Asamblea Legislativa para sancionar a aquellos que organicen fiestas clandestinas en fincas privadas. La controversial propuesta surge a raíz de eventos en los cuales se congregan más de mil personas sin los supuestos permisos necesarios según el intendente. Esta situación nos invita a reflexionar sobre la libertad de reunión y el alcance de la intervención estatal en la vida privada de las personas.

Desde una perspectiva libertaria de derecha, nos vemos impulsados a cuestionar: ¿realmente es necesaria la intervención del Estado en la organización de eventos privados en fincas particulares? La lógica indica que no debería ser el caso. Las fiestas privadas, por su definición, son reuniones exclusivas para personas invitadas y realizadas en propiedades privadas, lo que sugiere que las regulaciones estatales deberían tener un alcance limitado en estos asuntos.

No obstante, existe una excepción razonable cuando estas actividades privadas causan un disturbio externo, como el exceso de ruido que pueda infringir el derecho de los vecinos a disfrutar de un ambiente tranquilo. En dichas circunstancias, sí se justifica una actuación reguladora, específicamente para asegurar que los niveles de ruido no sobrepasen los límites considerados aceptables. Esta intervención se haría con el fin de proteger los derechos de terceros, y no tanto para limitar la libertad de reunión en sí misma.

Es crucial mantener un equilibrio entre las libertades individuales y las regulaciones necesarias para proteger el bienestar colectivo. Sin embargo, la invocación al Estado para que imponga restricciones a eventos privados sobre la base de permisos parece una expansión innecesaria de su poder en las libertades personales. En suma, la intervención estatal en las fiestas privadas debería limitarse a garantizar que no se violen los derechos de los demás, en vez de restringir la autonomía individual de organizar y participar en reuniones privadas.

No debemos aceptar sin cuestionamientos la creciente tendencia a involucrar al Estado en los detalles de nuestra vida privada. Limitar la libertad bajo el pretexto de regulación solo debe realizarse cuando esté genuinamente justificado por la protección de los derechos de terceros, respetando siempre el principio de la menor intervención posible.

@ottoguevaraguth

Sanciones para "fiestas clandestinas" se deberían dar solo en casos de ruido excesivo

♬ original sound – Otto Guevara Guth
Acciones: