Nacional

Polémica en el AyA: Críticas y Comparaciones Injustas

Recientemente, han resonado declaraciones que involucran al Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA) y las pulperías, pequeños comercios muy arraigados en la tradición costarricense. El nuevo presidente ejecutivo del AyA, en sus primeras interacciones con la prensa, causó revuelo al afirmar que ‘una institución como Acueductos y Alcantarillados no puede seguir siendo administrada como una pulpería’. Esta comparación no solo ha despertado el interés público, sino que también ha generado un sinfín de reacciones, especialmente desde la Cámara de Comerciantes Detallistas, quienes se sintieron aludidos y ofendidos por estas palabras.

La referencia hecha por el presidente ejecutivo buscaba ilustrar un punto sobre la ineficiente gestión que ha caracterizado al AyA durante años; sin embargo, eligió para ello el ejemplo de las pulperías, insinuando que estos establecimientos se manejan de forma deficiente. Contrario a esta implicación, la realidad sobre el manejo de las pulperías es diametralmente opuesta. Los dueños de estas tiendas son reconocidos por su meticulosa administración, donde cada centavo cuenta y cada producto en el inventario es cuidadosamente registrado. Los comerciantes detallistas han demostrado a lo largo de los años una capacidad asombrosa para gestionar las finanzas de sus negocios, manteniendo un estricto control sobre las cuentas por cobrar, las cuentas por pagar y la administración de sus inventarios, lo cual, indudablemente, contrasta con la administración que se ha llevado a cabo en el AyA.

Las críticas hacia la gestión del AyA están fundamentadas en años de un manejo fiscal y operativo cuestionable, donde ‘cualquier departamento que uno vea de esa institución está en rojo, está en deuda’, como bien señaló el presidente ejecutivo. Esta situación ha aquejado a la entidad y constituye la raíz de los problemas que enfrenta en términos de eficiencia, cobertura y calidad de servicio. Sin embargo, la comparación hecha con las pulperías ha sido desacertada y ha desviado la atención de lo esencial: la necesidad imperante de una reforma y mejora en la administración del AyA.

Desde este escenario, la comunidad, y en especial los sectores mencionados, esperan que se reconozca la valía y el esfuerzo de los pequeños comerciantes y, por otro lado, que se enfaticen acciones efectivas y estrategias claras y contundentes para reverdecer el nombre del AyA. Es el momento de mirar hacia adelante, aprender de las buenas prácticas de gestión, sin importar su origen, y aplicar estos aprendizajes en pro de una institución que es vital para el bienestar y la salud de la población costarricense.

En conclusión, la polémica surgida sirve como un recordatorio del valor de las buenas prácticas administrativas independientemente del tamaño del negocio y resalta la necesidad urgente de una reforma en la forma en que se ha venido gestionando una entidad tan crucial como el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados. Esta situación debería invitarnos a reflexionar y actuar en consecuencia, buscando siempre lo mejor para Costa Rica y su gente.

Autor

Acciones: