Política

¿Necesita Costa Rica un Nuevo Órgano Anticorrupción?

Recientemente, la Defensoría de los Habitantes ha levantado la voz argumentando la necesidad de establecer un nuevo órgano anticorrupción. A primera vista, esta propuesta podría parecer una iniciativa loable, dirigida a reforzar la lucha contra la corrupción que azota a muchas naciones. Sin embargo, un examen más detallado de la situación revela una realidad diferente y, posiblemente, un desconocimiento de la infraestructura ya establecida para combatir este flagelo.

Costa Rica no carece de mecanismos de vigilancia y fiscalización en materia de corrupción. Nos encontramos con una robusta institucionalidad compuesta por entidades como el Ministerio Público, con jurisdicción especializada en casos de corrupción; la Procuraduría de Ética Pública, cuyo propósito es garantizar la integridad de los funcionarios y sus labores; y la Contraloría General de la República, con un mandato para supervisar el uso de fondos públicos y la administración de la hacienda pública. Estos órganos, entre otros, componen un entramado defensivo contra la corrupción que, si bien no perfecto, ciertamente es extenso y complejo.

La propuesta de la Defensoría de los Habitantes de sumar otro órgano a este ya saturado sistema plantea varias interrogantes. ¿Es realmente la creación de más burocracia la solución a los problemas de corrupción en el país? ¿O es acaso el reforzamiento, la correcta implementación y la potenciación de los mecanismos existentes un camino más viable y efectivo hacia la transparencia y la integridad gubernamental?

La respuesta a la sugerencia de la Defensoría, desde una perspectiva crítica y con una inclinación hacia principios de eficiencia y pragmatismo, probablemente se incline hacia la segunda opción. Reforzar y hacer más efectivos los órganos ya existentes podría ser más beneficioso que la proliferación de nuevas entidades que, en última instancia, podrían solaparse en funciones y diluir responsabilidades.

En conclusión, antes de aventurarse a la creación de nuevas estructuras que demandan recursos y tiempo, quizás sea prudente hacer una introspección sobre cómo mejorar y potenciar las herramientas con las que ya contamos. Después de todo, en el intrincado combate contra la corrupción, la eficacia y la claridad en la función y propósito deben prevalecer sobre la cantidad de entes involucrados.

@ottoguevaraguth

Defensoría de los Habitantes no conoce las instituciones del país

♬ original sound – Otto Guevara Guth

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